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jueves, 23 de junio de 2011

Políticas Publicas Sin Saber Que Pasa Con La Violencia Salvadoreña


Mucho se habla sobre la violencia salvadoreña, la escuchamos y la leemos por medio de propaganda política del estado, de políticos de la asamblea legislativa, de expertos en la materia y de editorialistas en medios de comunicación pero todos fallan con sus pronósticos porque desconocen lo elemental sobre el origen de la violencia salvadoreña.

En el país tenemos muchos estudios escritos sobre los orígenes de la violencia de nuestras comunidades y todos estos libros señalan como causa al ser humano y su desarrollo dentro de la comunidad, además hacen notar la poca participación de las autoridades municipales en el desarrollo comunitario para frenar la violencia dentro de su territorio, su efecto se hace sentir en la comunidad al convertir a la juventud en riesgo, quienes son el blanco de mentes criminales juveniles.

Apuestas reales para desarrollar una comunidad que mejore los niveles de violencia comunitarios como tal, no lo hay hasta el momento, existe un experimento en Lourdes, Colon que tuvo origen con el proyecto gubernamental, Programa de Paz Social, proyecto que camino con la ayuda de la juventud, de la alcaldía municipal, de ciudadanos, de pastores evangélicos, de educadores, de la UCA, de empresarios, de organismos internacionales, de países cooperantes, de organizaciones no-gubernamentales, de organizaciones locales y de la Policía Comunitaria.

Lo ejecutado en Lourdes, Colon por los ciudadanos y la municipalidad es una muestra viviente y palpable de como una comunidad con determinación y energía tomo los programas de prevención contra la violencia para sacar adelante y liberar a su juventud de las cadenas de la criminalidad juvenil.  Tomo varios años y variados programas de prevención contra la violencia para alcanzar el objetivo de reducir los índices delincuenciales, el programa desarrollado por esta comunidad tiene su valor real porque la localidad controla y maneja sus índices de violencia pero como todo en la vida, tienen sus altos y bajos pero freno la actividad delictiva a una situación que permite el desarrollo local y mejoro la calidad de vida de sus jóvenes.

 Creer que la violencia se cura con disciplina violenta como la dicta la nueva política publica al implementar el reclutamiento a jóvenes en riesgo esta equivocada porque con disciplina militar no se cura la mente criminal porque deja por fuera a la integralidad de la comunidad, a la familia e hijos, a una educación especializada, a tratamientos de salud mental, a espacios de recreación, a programas de mediación y adicciones, a programas de prevención de la violencia para esa juventud dañada por el fenómeno social de la criminalidad.

Para borrar el comportamiento social de criminalidad como único modelo de vida conocido por la juventud en una comunidad en riesgo, los ciudadanos afectados por el continuo sangramiento de su juventud necesitan hacer a un lado los temores y tomar el control de los jóvenes por medio de programas positivos que den un giro al pensamiento de violencia criminal pero como modelo solo existe el experimento de Lourdes, Colon.

El experimento de Lourdes, Colon, vale la pena visitarlo y asimilarlo para otros municipios que sufren de esta enfermedad de violencia criminal y para aquellos municipios que desean ejecutar en sus localidades el programa de reducción y control de la violencia juvenil, deberán acomodarlo a sus realidades delincuenciales para alivio y paz a sus comunidades.